17.1.08

Al 100% a otro lado

Es lo que le pasa a la gente por existir.

Vamos pues a jugar a otra parte, allá también hay magos y payasos, como en cualquier lado. No escribiré más de mis propios piensos y dejaré a la ficción entrar a mi cuarto, que estará en alguna parte del sur. Vamos jugar a tener dinero y andar de viaje, arreglando cosas que a fin de cuentas a uno no le incumben tanto; salvo por las garantías, los contratos y esos papeles que la gente que existe anda firmando a cada rato.

Un, dos, tres por mí y por todos mis amigos, vamos a firmar tantos papeles como sea necesario y cruzar entre tanto una que otra frontera.

Tengo que aprender a respirar.

¿De qué sirve romper el vitral de las ideas?, el cerebro haciendo su caldo de químicos eléctricos generando algo que mueve a mis dedos sobre el teclado y muchas otras cosas adentro de mí. Todo puede exagerarse a ese grado y sentir que el aire se convierte en una masa caliente o que nadie será capaz de entendernos, adolescentes por siempre, seguimos pegados a los extremos del pensamiento. También en esa cabeza se pueden producir soluciones oblicuas y rediseñadas, con su balance de picosito y dulce.

Alguien hace muy poco me dijo que hay que dejar ir lo que sea que se traiga en las manos y abrirlas para dejar que otras cosas lleguen, y en verdad no pedí nada, ni si quiera me imaginé haciendo un gesto simbólico ni mucho menos soltando el backpack de todo lo que me ha pasado en los últimos años en esta cuidad. Y la tecnología funciona, estoy en el futuro, haciendo entrevistas por webcam desde mi cuarto.

No entiendo todavía muchas cosas pero sé que si doy los giros con atención, entonces tantos giros producirán las vueltas que todas nuestras vidas tienen que dar hasta que la ruleta deje de moverse y se cumpla el destino, haremos cuentas y existe una mínima posibilidad de que volveremos a apostar.

Mientras, pues que pasen los días con sus 24 horas. Así, despacio, parece ser que a la vida no le urgiera nada. A veces llueve y a veces hace calor, otras veces corre el aire por las calles. Y de repente se pasan dos años o diez o tres meses o cinco horas. Hasta que por ahí un momento llega y fija a los puntos base en coordenadas diferentes. Mi vida es así, y todavía tengo la estúpida idea de que la controlo con decisiones semi-sabias.

Siento, entonces estoy vivo, luego entonces estoy bien.


Tomado de los hechos (de los apóstoles, obvio).

2 comentarios:

dalia dijo...

room service? send up a larger room!

padrisimo.

te voy a extrañar. mas de madrugada.

La+Ln=ii dijo...

Me caga cuando los amigos emigran, así: mecagalaspelotasquenotengo. Pero me alegra también que sus pupilas se hagan grandes con otros horizontes.
Te extrañaré, claro está.
¿Pero la vida se nos va en extrañar, no?
;)