7.2.08

Remolinos

El avión salió tarde porque migración retuvo, no sé con qué motivos, a algunos pasajeros peruanos. Las aeromozas (bonita palabra) decían que faltaban subir a 40 personas, subieron como 20 después de 1 hora de estar viendo la T2 del Aeropuerto Internacional Benito Juárez desde mi asiento, el 9F. Luego los terramozos empezaron a bajar maletas, las acomodaron justo debajo de mi ventana y vi a una de mis maletas ahí, bajada, tirada entre las otras. En seguida fui con las aeromozas, apurado, a pedirles que subieran mi maleta, pero en cuanto me levanté del asiento el capitán accionó la reversa y el avión empezó a alejarse del la T2. Adiós T2, tan llena de círculos. Adiós ropa presentable para ir a trabajar. Una aeromoza, la guapa, corrió hacia mí y empezó a regañarme por haberme levantado. Los chicos futbolistas de la sub-18 de Argentina empezaron a aplaudir después de casi 2 horas de retraso para despegar. Le expliqué con algo de tranquilidad la situación de mi maleta, ella me mandó sentar y esperar, corrió hacia la cabina de mando, regresó al poco tiempo diciendo que el capitán en persona había confirmado que las maletas que se bajaron eran de los pasajeros que migración no dejó subir al avión.

Las personas a mi alrededor que se enteraron de la situación me miraban con ojos de lástima, de pobre pendejo. No pude más que decir que por una maleta no íbamos a retrazar más el vuelo y las miradas de lástima cambiaron a agradecimiento. Pensé para mis adentros que tal vez esa maleta sólo era una parecida a la mía y afortunadamente así fue. Qué bueno que no me puse como loco a gritar a que pararan al avión.

El asiento de al lado no fue ocupado y en el siguiente estaba Hugo, un señor de descendencia japonesa, de origen peruano, que de joven se fue de mojado a México y pal’norte a lavar platos y que ahora vive en Tokio. Exmilitar en Perú, iba vestido con pantalones camuflageados, playera negra con estampado de víboras y varias cadenas gruesas de oro. Platiqué con él un rato, pero la conversación no fue nada interesante, así que mejor saqué el regalo y empecé a leer la novela de Murakami.

Lo primero que hice al llegar al hotel fue abrir las ventanas, prender la TV y hablar al room service, eran ya cerca de las 2a.m. en estos lares. Llegó el sandwich con papas a la francesa y la leche fría. Cené, me bañé y rasuré. Por fin he visto cómo el agua hace remolino para el otro lado, es tonto, lo sé, pero es algo que quise ver desde niño cuando me enteré de dicho fenómeno.

Ahora viviré por 7 meses en Chincha, un pueblo arrabalero a 2 hrs de Lima. Y sí, dicen que Perú tiene unos lugares muy bonitos, pero deben de estar en otro lado, por aquí bien podrían hacer Mad Max VI sin problemas. Adaptación y des-ondeadéz son la clave. Mi primer día de trabajo ha sido bueno, los compañeros y la chamba pintan bien. El mito de los pobres indígenas cosiendo las playeras de Polo Ralph Laurent y Lacoste se esfuma ante mis ojos. Sus condiciones de trabajo no son deplorables ni infrahumanas, tal vez en Sri Lanka así sea, pero no aquí.

Ya quiero ir al baño otra vez a ver cómo se va el agua alrevés.


Tomado del hemisferio sur.

5 comentarios:

frégil chocolata dijo...

Está bonito ver remolinear las aguas al revés.
Cuando era chico y el tiempo de la comida a la cena era eterno, me gustaba colgarme de las piernas para ver llover del suelo al cielo... creo que aún me sigue pareciendo mucho más hermoso ver colgar las copas de las primaveras, que un tronco coronado.
Pero bueno, a mí nadie me preguntó.

La+Ln=ii dijo...

¡Yo también quiero ver cómo corre el agua al revés!

Paulina dijo...

wow. al revés! la sensaciónd de mirarlo en persona ha de ser indescriptible :)

malditos aviones, si yo te contara mi odisea para regresar a méxico, pfff!
2 hras no es lo mismo 36hrs, bajando y subiendo altitudes :S no se lo deseo a nadie

suerte!! y fotos!

Gabriela dijo...

Alvarito,
uno de mis mejores amigos vive en Lima, el buen Christian, si vas a estar viviendo por allá una temporada con gusto te lo cyberpresento. Creo que podrían congeniar bastante. Ya me dirás el qué.
Un abrazo muy fuerte.

dalia. dijo...

que bonita llegada a perú eh! no había tenido la decencia de leer tu blog hasta hoy que me escribiste al mío. que grosero de mi parte, pero ya me actualicé. gracias por lo que me escribes, yo espero verte y beber una cerveza contigo otro día común, estén nuestras mentes como estén.

abrazos nocturnos pollos.