14.6.07

Imperante

El telón de terciopelo, la luz opaca, la cámara lenta y pegada al telón, el audio grabe para desatar al suspenso. El suspenso ahí, suspendido. El tiempo hecho una sola masa que se agita. “If today were tomorrow you would be sited there”. Las risas grabadas. Las sombras simétricas. Es así. La exposición de la imagen, de su mente a través de la cámara proyectada en la pantalla hasta que alcanza a nuestros ojos. La película adentro de la película adentro de la película que se enredó en la película que se pensó hacer.















  • 29.5.07

    Finisterre


    Music by: Saint Etienne

    Album: Finisterre (2002)



    I loved to draw when I was a little girl, it helped me see the world as I wanted it to be. Sometimes I walk home through a network of car parks just because I can. I love the feeling of being slightly lost, to find new spaces, new routes, new areas. I love the lack of logic. I love the feeling of being slightly lost.


    I belive that music in the long run can straighten out most things. There are too many bands that act lame. Sound tame. I believe In Electrelane. Over here it's new, it's now, it's you, it's clean. The beard and lipstick scene. So look beyond Big brother, gossip culture, so bored of stupidity. The myth of common sense. I believe in Donovan over Dylan, in love over cynicism.



    Finisterre, to tear it down and start again. Think about the love.



    Five miles north is a town of silver birches. Twenty-seven churches. A look of horror if you drop an H. Around here its hoods up and heads down, got it the wrong way around. When things get turned around I slow down, dream about the notion of the perfect city. Imagine the 19th century never happened. Just a straight run from Beau Brummell to Bauhaus. Dreams never end. This house believes in skyscrapers.

    21.5.07

    Viaje platónico


    Partamos de los hechos comprobados hacia la discusión del bien y el mal. No de los conceptos generales de bien y mal sino de la interpretación individual y subjetiva de los mismos. Si la realidad es constante ni el bien ni el mal son posibles. Si la realidad es inconstante, el bien y el mal podrían ser, sin embargo también podría ser que el par no existiese más. ¿"Para que exista uno tiene que existir el otro, luego entonces si uno deja de existir el otro también cesa", afirmó el anciano monje flotando entre los bambúes?

    Y la discusión ahí está, plantada. Constante en el tiempo desde que el lenguaje brotó. Las generaciones se siguen por sí mismas en el ciclo reproductivo de las especies. El bien y el mal que se han acuñado en lenguaje y creencias por miles de años han apenas empezado su fase de unificación y por lo tanto de extinción ideológica masiva. Los tiempos de laberintos nacen, la lombriz se retuerce de nuevo pero cada vez más gorda. ¿Qué pasa cuando ya no hay bien que alcanzar para unos, ni mal con el cual deleitarse para otros?

    La nada moral, la nada espacial, la nada temporal, la nada universal, la nada completa, la nada cuántica, la nada suficiente, la nada necesaria, la nada filosófica, la nada espiritual, la nada esbelta, la nada tranquila, la nada satisfecha, la nada a punto de reventar.

    9.5.07

    Mini súper test



    I. Fase primaria. Elija 'a' ó 'b' de cada opción, memorice su respuesta.
    a. Oprimir al sentido vs. b. Sustraer la lluvia
    a. Acorralar al sentido vs. b. Insertar la lluvia

    II. Fase secundaria. Elija la oración con la que más o menos se identifique, memorice su respuesta.
    a. Lo mejor es un grupo de cosas que no necesariamente es lo mejor.
    b. Anteayer hablé dormido pero también hice más cosas.
    c. El número imaginario es imposible en la abruta realidad.
    d. Cinco es mejor que siete.
    e. Cuando pienso en las vacas en realidad pienso en ____________ .

    III. Fase terciaria y determinante. 
    Haga los cómputos de acuerdo al dictado de su memoria. Invente sus propias combinaciones: dos 'a' en la fase primaria más la respuesta 'c' en la fase secundaria, eso claramente me está diciendo que soy una persona creativa. Dos 'b' en la fase primaria y la respuesta 'e' en la secundaria es reflejo inequívoco de lo etéreo, eres aire y lees los horóscopos. 'a' y 'b' en la fase primaria más la respuesta 'b' en la fase secundaria afirman la procrastinación de la cual no logro salir; etcétera.

    23.4.07

    Nadie contra los seguros


    Nadie está pensando y los seguros están puestos. Vamos a hablar y no a pensar. O a pensar y mejor no hablar. 

    Como hablar de los transformadores y pensar en las descargas eléctricas. Pasarse a hablar de las anguilas eléctricas y llenar la conversación de tensiones positivas. El rap y el hip hop de fondo auditivo. Las invitaciones a las bodas y los vasos de la boda lavados y secos. Los balcones redondeados en las esquinas de las calles y los templos de cantera con su par de torres y campanas. Y escribir y seguir escribiendo y no parar de pensar ni de escribir.

    Nadie está pensando y los seguros están puestos. El coche aumenta la velocidad y alguien llora en la canción que se escucha. Es el soundtrack de una película donde canta Björk y ella es la que llora porque está ciega y en la cárcel y la van a matar. El acelerador presionado a fondo, aplastado, dejando salir pausas de tiempo tan pegadas que se funden en una precipitación demasiado rápida hacia el futuro del espacio. Alguien levanta su vaso para rociar un poco de güisqui a los asientos y pasajeros ebrios que se ríen y no se dan cuenta de los postes pasando como líneas verticales ensombrecidas a las cuatro con treinta y nueve minutos de la mañana. Ahí están las glorietas rodeadas de palmeras esperando a los coches que van a dar más de sesenta vueltas seguidas a más de cincuenta kilómetros por hora entre más risas y más güisqui bailando por todo el interior del coche y más plática y más pensamientos inyectados de destilados que sirven para inhibir las buenas costumbres.

    Nadie está pensando y los seguros están abiertos. Sale el primero y se va volando hacia la copa de una palmera. Sale el segundo y después de darle un par de vueltas a la fuente, volando entre las gotas de agua, se fue disparado hacia las nubes. Salen el tercero y el cuarto, el quinto, el que iba manejando y todos se van volando al cielo porque no se puede volar a ningún otro lado. Ascienden satisfechos y nunca van a regresar.

    8.4.07

    Domingo de resurección dosmil siete

    [siguendo clos de dor o te rompo la güindou del domingo de ramos pasado {con cambios mínimos: pág. 123, séptimo párrafo, primeras cuatro oraciones}, se clausura la cauresma a las ocho de la mañana con cuarenta y tres minutos]


    El esclavo estaba inmóvil y, mientras Paulino abría su correa y desabotonaba su pantalón, seguía mirando al techo. Alberto volvió la cabeza: la calamina era blanca, el cielo era gris, en sus oídos había una música, el diálogo de las hormigas coloradas en sus laberintos subterráneos, laberintos con luces coloradas, un resplandor rojizo en que los objetos parecían oscuros y la piel de esa mujer devorada por el fuego desde la punta de los pequeños pies adorables hasta la raíz de los cabellos pintados, había una gran mancha en la pared, el cadencioso balanceo de ese muchacho marcaba el tiempo como un péndulo, fijaba el reducto de la tierra, impedía que se elevara por los aires y cayera en la espiral rojiza de la Huatica, sobre ese muslo de miel y de leche, la muchacha caminaba sobre la garúa, liviana, graciosa, esbelta, pero esta vez el chorro volcánico estaba ahí, definitivamente instalado en algún punto de su alma, y comenzaba a crecer, a lanzar sus tentáculos por los pasadizos secretos de su cuerpo, expulsando a la muchacha de su memoria y de su sangre, y segregando un perfume, un licor, una forma, bajo su vientre que sus manos acariciaban ahora y de pronto ascendía algo quemante y avasallador, y él podía ver, oír, sentir, el placer que avanzaba, humeante, desplegándose entre una maraña de huesos y músculos y nervios, hacia el infinito, hacia el paraíso donde nunca entrarían las hormigas rojas, pero entonces se distrajo, porque Paulino acezaba y había caído a poco distancia, y el Boa decía palabras entrecortadas. Sintió nuevamente la tierra en sus espaldas y al volverse a mirar, sus ojos ardieron como punzados por una aguja. Paulino estaba junto al Boa y éste lo dejaba manosear su cuerpo, indiferente.


    La cuidad y los perros.
    Mario Vargas Llosa.

    31.3.07

    Las cosas ahora están aquí


    Nos cansamos de muchas cosas, de la mente o de lo físico. Perder el ritmo, la concentración. Escribir miles de clichés escondidos. Nos cansamos en grupo. Hacemos el tiempo y las cosas para que las cosas sucedan. Vivir así, porque vivimos para todos. Explicamos el destino entre velas, a media luz. Pegamos las respuestas unas con otras sin preguntarnos cosas que no sirven para hacer cosas. Asfixiados por cosas fabricadas, entre cosas que pensamos. La cosa misma dicha de otra forma.

    Nos juntamos aquí cuando estamos despiertos y a veces trasnochamos. La música que se ponga fuerte, mejor. Integramos ecuaciones desconocidas, al menos para nosotros. Nosotros que estamos aquí, y pensamos sólo aquí porque si nos vamos a otro lado la razón se nos evapora. Aquí es el espacio en ósmosis. Dejaremos de escribir cuando el final este aquí, como las cosas que nos pasan.

    Nos gustar estar en el ahora. Y ahora es siempre ya otro ahora. La policía alega que la música ahora es mejor ponerla a menos sepan cuantos decibeles. Ahora estamos bien porque las cosas aquí y ahora están mal, porque si fuera lo contrario nos enfermaríamos de bienestar. El centro de las ciudades y los letreros en los centros comerciales y en los parques que nos dicen: “usted esta aquí”, pero la satisfacción que se consigue ahora-aquí con estas cosas es suficiente razón para cansarse de estas cosas que ahora dejaremos de leer porque se terminan aquí.

    22.3.07

    Procedimiento para bajarse de la cama


    Iba a empezar a abrir los ojos cuando me acordé de alguien. Sigo en cama, 10 minutos antes de la hora de entrada al trabajo, otra vez tarde. Ese alguien fue un recuerdo que se desprendió de algún lado de mi cerebro y cayó en mi consciente como un rayo. Algo extraño sucedió en ese proceso, por un rato largo estuve meditando si realmente esa persona existe o si fue sólo la imaginación jugando en mí.

    Luego la cuidad empezó a desintegrarse desde sus orillas hacia el centro. El epicentro de la materia era mi cama, en pocos segundos nada existiría. Me estremecí, estaba seguro que todo había desaparecido entonces; las personas, los mundos, los universos. Todo hecho nada. Cerré los ojos con fuerza, no quería ver cómo mi cuarto también desaparecería junto con mi persona. Era una sensación de alerta, de saber que al abrir los ojos pudiera provocar un sonido muy pequeño, como el de una tostada rompiéndose, y entonces dejar de existir aquí para pasar a existir en otro lado, a otro tiempo, entre otras fuerzas. Mi cerebro se revolvió adentro del cráneo como un pez que lucha por salir de su pequeña esfera, me dictaba con una autoridad sorprendente que abriera los ojos, que no fuera estúpido, que tal vez lo que vería al abrirlos serían tiburones galápago nadando junto al arrecife a un lado de mí. Los abrí en un acto de valentía somnolienta, y vi mi cama revuelta, el cuarto desordenado, varios pares de tenis regados por el piso. Vi mis libros y mis VHS.

    Los pensamientos etéreos se esfumaron. Entonces mi cerebro dio un giro, como acostumbra, lo que se había esfumado era yo. Alguien me imaginó, alguien existe, alguien es lo real y yo soy la fantasía. Sonreí curiosamente, con una de esas sonrisas que se quedan a la mitad y otorgan de igual forma la mitad de la alegría correspondiente. Volteé a ver el reloj por puro instinto y una inercia perceptible se desencadenó. Sentado todavía en mi cama con los pelos rebeldes hechos bola en mi cabeza experimenté cómo la realidad volvió, y entendí inmediatamente cómo la cuidad se había integrado de nuevo, partiendo desde mi cuarto hacia las orillas de la urbe y aún más. La realidad siguió regándose en todas las direcciones, creando los campos, los cerros, todas las demás ciudades, los ranchos, los lagos, los bosques, los desiertos hasta llegar a las playas y meterse al mar.

    El último pensamiento antes de conectarme plenamente al aquí-ahora, fue el de un tiburón ballena en el océano nadando tranquilo; gigante, moteado, pacífico, amable. Lo abracé, supe que mi imaginación estaba jugando de nuevo conmigo. 

    Puse un pie en el suelo, busqué con la mirada ropa limpia y decidí no bañarme.

    10.3.07

    Intrajuxtasificación


    Lo que existe. Rocas macizas por fuera y frágiles por dentro. Bosques de cenizas sin lluvia. El aroma guardado de los cuerpos. Las palabras dichas, las pensadas, las escritas. El pensamiento yendo. Sentimientos desdoblándose. Cosas inimaginables. Lo propio. Viento adverso con mar intranquilo. Superficies oscuras. Animales que son insectos. Águilas adentro de huevos. Todo lo cotidiano. Una alberca olímpica iluminada de noche. Lágrimas que son bienvenidas. Negación sobre lo negado. Imposibilidad de cambio. Rutina cual carril. La telecomunicación llenando el aire de señales. Límites y voluntades. La madurez es sólo algo fisiológico. Lo positivo y la toma de decisiones. Dormir abrazados. El cuarto de baño con azulejos blancos, lleno de luz y meterse a la regadera. El desierto interno. La felicidad alcanzada. Las pausas. Cuando el primer acto del día es sexual. Frutas agrupadas en las bandejas sobre las mesas. La navidad sólo una vez al año, con todo lo bueno y con todo lo malo, siempre en la misma fecha.


    Siempre es así. El planeta flotando en el espacio, suspendido, orbitando, rotando, trasladándonos, abriendo y cerrando estaciones, haciendo lo mismo. Nada. Lo mismo. Flotar, y otra vez flotar. Seguir flotando. Se habla del tiempo, hasta de la propiedad privada. Lo natural es flotar y hacer siempre lo mismo. Aunque pensemos por lo común en sólo dos dimensiones y en el cambio. Ochenta años son una burla. Treinta años son suficientes para convertirse en un perdedor, ¿o con dos bastan?



    ¿Dónde están los árboles que han vivido cinco mil años? En Estados Unidos, obvio, como si fueran los únicos.



    Las mentiras y los engaños. La reversa. Estar en paz. Ir a más de ciento sesenta kilómetros por hora. Acampar en la playa. Ignorar no es lo mismo que saber que no se sabe. Vivir de inmediato. Vivir el momento. Vivir el futuro prometido. Vivir preocupado. Sin hacer nada. Vivir despreocupado. Hacer todo. Dormir todo el día y no dormir toda la noche. Ser el portero en el fut. Ser el presidente por seis años. Ser alguien y no ser nadie. Se puede ser nadie, que es cuando se está siendo todos.



    O por lo menos te sientas un rato. Dejas que te afecte, ¿por qué no? Que llegue. Tal vez después de que se han revuelto un rato las cosas se acomoden de otra forma. La tarde va a terminar de caer en cualquier momento, regresas a vivir en el ahora. Cierras la compuerta para que la presa se llene aunque el río se seque. Piensas en un lirio floreando, sonríes. Te has vuelto cínico, egoísta y más humano. ¿Cómo se puede ser más humano? Eres eso, una persona, un humano. Un animal que ha meditado sobre la intrajuxtasificación de los eventos que conforman una vida: animal, mineral, vegetal, artificial, extraterrestre, etc.



    Lo misterioso. Músculos, órganos, huesos, sangre, piel y muchas cosas más, comandadas por un cerebro. La mente. La identidad. El autoestima. ¿La ipod? Lo cómico. Lo que merece la pena sentarse a reflexionar con profundidad quirúrgica. Los mitos, la moral, la cultura y el arte. La realidad. La realidad. La realidad. La realidad escrita. La realidad escrita dos veces. Irrealidad aburrida. El sinsentido.

    19.2.07

    Quinqué en medio del universo

    A mi me gustaría que los abrazos durasen más tiempo. Sostener a una persona entre mis brazos durante un período largo, incómodo para la persona pero gozoso para mí. Sin ningún tinte sexual de por medio, ahora que estamos enfocados en colocar al libido en su lugar correspondiente mediante una secta regida por protocolos a seguir. Me gustaría estar en medio de un bar, de la calle o de un vestíbulo y encontrarme a alguien, abrazarl@ mucho, fuerte, contra mí. Olerl@ profundamente. Abrazar es la contraparte del acto sexual. Se abraza a la gente en lugares públicos, con la ropa puesta, se sostiene a la persona ingrávida contra el cuerpo, se recarga a veces la cabeza en el hombro de la persona abrazada, se suspende uno. Prefiero no saludar de mano, ni de beso. Prefiero abrazar. Rodear con mis brazos la existencia del otro. Decirle físicamente que el o ella existe, al mismo tiempo que confirmo mi existencia. Abrazar con las manos abiertas, palpando la espalda de la persona que se retiene. Abrazar es un acto puramente humano. Me gustaría que un abrazo durara mucho tiempo, estar en ese estado por un largo tiempo. A mi me gustarían cosas como éstas y otras tantas cosas más.
    Me encantan las cucarachas que caminan por todas las superficies con destreza. Son dueñas legítimas de los espacios. Me gusta que sean insectos y que no tengan idea del concepto tan repugnante bajo el cual existen para nosotros los humanos. Quisiera ser una de ellas y abrazarlas a todas. Luego caigo en la cuenta de que una cucaracha no puede abrazar a otra. Entonces caigo en otra cuenta: la de saber que soy humano y que tengo cuatro extremidades, dos para sostenerme en pié y dos para nadar y abrazar. Pero no puedo escalar paredes ni andar contra la gravedad por el techo. Ni puedo desplazarme entre las superficies deformes sin importar su horizontalidad, verticalidad o grado de inclinación. No tengo seis patitas llenas de espinitas que me permitan asirme a superficies cualesquiera. Dependo de la gravedad; vivo con los pies pegados al suelo, aunque con la cabeza pegada en quién sabe dónde.
    Está bien porque puedo abrazar y esos insectos no pueden. La moral animal la mido conforme a los animales que nos podemos abrazar contra los que no pueden. Pienso en los peces que nunca se abrazan, y recapacito en los pulpos que pueden incluso abrazarse en modos superiores al humano. Las ballenas no pueden. Los changos sí. Las arañas pueden, aunque en posiciones extrañas entre ellas. Las culebras son un enigma en este tema, sólo ellas saben qué hacen cuando se frotan enroscándose unas contra otras.
    Pero.
    Sí.
    Pero el fondo de todo esto es que no abrazo tanto como quisiera. Socialmente hay un tiempo límite para dicho acto. Un lapso muy corto. Es como si estuviésemos todos hechos con la misma carga y cual imanes nos rechazásemos al acercarnos. Lo sé, mis pensamientos son románticos y existencialistas al punto del derroche nostálgico. Lo sé y no importa.
    A mi me gustaría escribir sobre una infinidad de cosas más importantes a un simple abrazo. Pero esas otras cosas mejor no las digo, ni las escribo. Tomo la salida rápida del free-way.
    Por eso les hablo entonces sólo de simples abrazos y les dejo el anzuelo sumergido a la profundidad exacta, delicioso y cebado frente a su hambre de tiburón malcomido...

    8.2.07

    Der himmel über Berlin

    [Damiel places his hands on the Dying Man's head]
    As I came up the mountain, out of the misty valley into the sun. The fire on the cattle range, the potatoes in the ashes, the boathouse floating in the lake. The Southern Cross.

    [The Dying Man slowly begins to speak Damiel's thoughts out loud. They speak together at first. Then, Damiel walks away, and only the Dying Man speaks]
    The Far East. The Great North. The Wild West. The Great Bear Lake. Tristan da Cunha. The Mississippi Delta. Stromboli. The old houses of Charlottenburg. Albert Camus. The morning light. The child's eyes. The swim in the waterfall. The spots of the first drops of rain. The sun. The bread and wine. Hopping. Easter. The veins of leaves. The blowing grass. The color of stones. The pebbles on the stream's bed. The white tablecloth outdoors. The dream of the house in the house. The dear one asleep in the next room. The peaceful Sundays. The horizon. The light from the room in the garden. The night flight. Riding a bicycle with no hands. The beautiful stranger. My father. My mother. My wife. My child.

    ---

    Casualmente me voy enterando que acaba de morir Solveig Dommartin (1958-2007) el pasado 11 de enero.

    "Algún día tiene que ir en serio. He estado muy sola, pero nunca he vivido sola. Cuando estaba con alguien solía estar contenta, pero al mismo tiempo todo me parecía casual. Estas personas eran mis padres pero podrían haber sido otros. ¿Por qué mi hermano era el de los ojos marrones y no el de los ojos verdes, del andén de enfrente. La hija del taxista era mi amiga, pero igual podría haber rodeado con mi brazo el cuello de un caballo. Estaba con un hombre, estaba enamorada y lo mismo podría haberlo dejado plantado y haber seguido al extraño que nos cruzamos en la calle. Mírame o no me mires. Dame la mano o no me la des. No, no me des la mano y aparta tu mirada de mí. Creo que esta noche hay luna nueva: ninguna noche más serena, ninguna sangre correrá en toda la ciudad. Nunca he jugado con alguien y sin embargo nunca he abierto los ojos y he pensado: ahora va en serio. Ahora al fin irá en serio. Así han ido pasando mis años ¿Sólo yo era tan poco seria? ¿Eran tan poco serios los tiempos? Nunca fui solitaria, ni cuando estaba sola ni con otros. Pero me habría gustado al fin ser solitaria. Soledad quiere decir: al fin estoy entera. Ahora puedo decirlo porque al fin esta noche soy solitaria. Hay que acabar con el azar. Luna nueva de la decisión. No sé si hay un destino, pero hay una decisión: decídete. Ahora nosotros somos el tiempo. No sólo la ciudad entera, el mundo entero toma parte ahora mismo en nuestra decisión. Ahora los dos somos más que sólo dos. Nosotros encarnamos algo. Estamos sentados en la plaza del pueblo y toda la plaza está llena de gente que anhela lo mismo que nosotros. Nosotros decidimos el juego por todos. Estoy lista, ahora es tu turno. Tienes el juego en tus manos. Ahora o nunca. Me necesitas y me necesitarás. No hay historia mayor que la nuestra, la del hombre y la mujer. Será una historia de gigantes, invisibles, transmisibles, una historia de nuevos ancestros. Mira mis ojos, son la imagen de la necesidad, del futuro de todos en la plaza. Anoche soñé con un desconocido, con mi hombre. Sólo con él podía ser solitaria. Abrirme a él, toda abierta, toda para él, acogiéndolo entero como un todo dentro de mí, rodeándole con el laberinto de la dicha común. Lo sé eres tú."