31.3.07

Las cosas ahora están aquí


Nos cansamos de muchas cosas, de la mente o de lo físico. Perder el ritmo, la concentración. Escribir miles de clichés escondidos. Nos cansamos en grupo. Hacemos el tiempo y las cosas para que las cosas sucedan. Vivir así, porque vivimos para todos. Explicamos el destino entre velas, a media luz. Pegamos las respuestas unas con otras sin preguntarnos cosas que no sirven para hacer cosas. Asfixiados por cosas fabricadas, entre cosas que pensamos. La cosa misma dicha de otra forma.

Nos juntamos aquí cuando estamos despiertos y a veces trasnochamos. La música que se ponga fuerte, mejor. Integramos ecuaciones desconocidas, al menos para nosotros. Nosotros que estamos aquí, y pensamos sólo aquí porque si nos vamos a otro lado la razón se nos evapora. Aquí es el espacio en ósmosis. Dejaremos de escribir cuando el final este aquí, como las cosas que nos pasan.

Nos gustar estar en el ahora. Y ahora es siempre ya otro ahora. La policía alega que la música ahora es mejor ponerla a menos sepan cuantos decibeles. Ahora estamos bien porque las cosas aquí y ahora están mal, porque si fuera lo contrario nos enfermaríamos de bienestar. El centro de las ciudades y los letreros en los centros comerciales y en los parques que nos dicen: “usted esta aquí”, pero la satisfacción que se consigue ahora-aquí con estas cosas es suficiente razón para cansarse de estas cosas que ahora dejaremos de leer porque se terminan aquí.

22.3.07

Procedimiento para bajarse de la cama


Iba a empezar a abrir los ojos cuando me acordé de alguien. Sigo en cama, 10 minutos antes de la hora de entrada al trabajo, otra vez tarde. Ese alguien fue un recuerdo que se desprendió de algún lado de mi cerebro y cayó en mi consciente como un rayo. Algo extraño sucedió en ese proceso, por un rato largo estuve meditando si realmente esa persona existe o si fue sólo la imaginación jugando en mí.

Luego la cuidad empezó a desintegrarse desde sus orillas hacia el centro. El epicentro de la materia era mi cama, en pocos segundos nada existiría. Me estremecí, estaba seguro que todo había desaparecido entonces; las personas, los mundos, los universos. Todo hecho nada. Cerré los ojos con fuerza, no quería ver cómo mi cuarto también desaparecería junto con mi persona. Era una sensación de alerta, de saber que al abrir los ojos pudiera provocar un sonido muy pequeño, como el de una tostada rompiéndose, y entonces dejar de existir aquí para pasar a existir en otro lado, a otro tiempo, entre otras fuerzas. Mi cerebro se revolvió adentro del cráneo como un pez que lucha por salir de su pequeña esfera, me dictaba con una autoridad sorprendente que abriera los ojos, que no fuera estúpido, que tal vez lo que vería al abrirlos serían tiburones galápago nadando junto al arrecife a un lado de mí. Los abrí en un acto de valentía somnolienta, y vi mi cama revuelta, el cuarto desordenado, varios pares de tenis regados por el piso. Vi mis libros y mis VHS.

Los pensamientos etéreos se esfumaron. Entonces mi cerebro dio un giro, como acostumbra, lo que se había esfumado era yo. Alguien me imaginó, alguien existe, alguien es lo real y yo soy la fantasía. Sonreí curiosamente, con una de esas sonrisas que se quedan a la mitad y otorgan de igual forma la mitad de la alegría correspondiente. Volteé a ver el reloj por puro instinto y una inercia perceptible se desencadenó. Sentado todavía en mi cama con los pelos rebeldes hechos bola en mi cabeza experimenté cómo la realidad volvió, y entendí inmediatamente cómo la cuidad se había integrado de nuevo, partiendo desde mi cuarto hacia las orillas de la urbe y aún más. La realidad siguió regándose en todas las direcciones, creando los campos, los cerros, todas las demás ciudades, los ranchos, los lagos, los bosques, los desiertos hasta llegar a las playas y meterse al mar.

El último pensamiento antes de conectarme plenamente al aquí-ahora, fue el de un tiburón ballena en el océano nadando tranquilo; gigante, moteado, pacífico, amable. Lo abracé, supe que mi imaginación estaba jugando de nuevo conmigo. 

Puse un pie en el suelo, busqué con la mirada ropa limpia y decidí no bañarme.

10.3.07

Intrajuxtasificación


Lo que existe. Rocas macizas por fuera y frágiles por dentro. Bosques de cenizas sin lluvia. El aroma guardado de los cuerpos. Las palabras dichas, las pensadas, las escritas. El pensamiento yendo. Sentimientos desdoblándose. Cosas inimaginables. Lo propio. Viento adverso con mar intranquilo. Superficies oscuras. Animales que son insectos. Águilas adentro de huevos. Todo lo cotidiano. Una alberca olímpica iluminada de noche. Lágrimas que son bienvenidas. Negación sobre lo negado. Imposibilidad de cambio. Rutina cual carril. La telecomunicación llenando el aire de señales. Límites y voluntades. La madurez es sólo algo fisiológico. Lo positivo y la toma de decisiones. Dormir abrazados. El cuarto de baño con azulejos blancos, lleno de luz y meterse a la regadera. El desierto interno. La felicidad alcanzada. Las pausas. Cuando el primer acto del día es sexual. Frutas agrupadas en las bandejas sobre las mesas. La navidad sólo una vez al año, con todo lo bueno y con todo lo malo, siempre en la misma fecha.


Siempre es así. El planeta flotando en el espacio, suspendido, orbitando, rotando, trasladándonos, abriendo y cerrando estaciones, haciendo lo mismo. Nada. Lo mismo. Flotar, y otra vez flotar. Seguir flotando. Se habla del tiempo, hasta de la propiedad privada. Lo natural es flotar y hacer siempre lo mismo. Aunque pensemos por lo común en sólo dos dimensiones y en el cambio. Ochenta años son una burla. Treinta años son suficientes para convertirse en un perdedor, ¿o con dos bastan?



¿Dónde están los árboles que han vivido cinco mil años? En Estados Unidos, obvio, como si fueran los únicos.



Las mentiras y los engaños. La reversa. Estar en paz. Ir a más de ciento sesenta kilómetros por hora. Acampar en la playa. Ignorar no es lo mismo que saber que no se sabe. Vivir de inmediato. Vivir el momento. Vivir el futuro prometido. Vivir preocupado. Sin hacer nada. Vivir despreocupado. Hacer todo. Dormir todo el día y no dormir toda la noche. Ser el portero en el fut. Ser el presidente por seis años. Ser alguien y no ser nadie. Se puede ser nadie, que es cuando se está siendo todos.



O por lo menos te sientas un rato. Dejas que te afecte, ¿por qué no? Que llegue. Tal vez después de que se han revuelto un rato las cosas se acomoden de otra forma. La tarde va a terminar de caer en cualquier momento, regresas a vivir en el ahora. Cierras la compuerta para que la presa se llene aunque el río se seque. Piensas en un lirio floreando, sonríes. Te has vuelto cínico, egoísta y más humano. ¿Cómo se puede ser más humano? Eres eso, una persona, un humano. Un animal que ha meditado sobre la intrajuxtasificación de los eventos que conforman una vida: animal, mineral, vegetal, artificial, extraterrestre, etc.



Lo misterioso. Músculos, órganos, huesos, sangre, piel y muchas cosas más, comandadas por un cerebro. La mente. La identidad. El autoestima. ¿La ipod? Lo cómico. Lo que merece la pena sentarse a reflexionar con profundidad quirúrgica. Los mitos, la moral, la cultura y el arte. La realidad. La realidad. La realidad. La realidad escrita. La realidad escrita dos veces. Irrealidad aburrida. El sinsentido.

19.2.07

Quinqué en medio del universo

A mi me gustaría que los abrazos durasen más tiempo. Sostener a una persona entre mis brazos durante un período largo, incómodo para la persona pero gozoso para mí. Sin ningún tinte sexual de por medio, ahora que estamos enfocados en colocar al libido en su lugar correspondiente mediante una secta regida por protocolos a seguir. Me gustaría estar en medio de un bar, de la calle o de un vestíbulo y encontrarme a alguien, abrazarl@ mucho, fuerte, contra mí. Olerl@ profundamente. Abrazar es la contraparte del acto sexual. Se abraza a la gente en lugares públicos, con la ropa puesta, se sostiene a la persona ingrávida contra el cuerpo, se recarga a veces la cabeza en el hombro de la persona abrazada, se suspende uno. Prefiero no saludar de mano, ni de beso. Prefiero abrazar. Rodear con mis brazos la existencia del otro. Decirle físicamente que el o ella existe, al mismo tiempo que confirmo mi existencia. Abrazar con las manos abiertas, palpando la espalda de la persona que se retiene. Abrazar es un acto puramente humano. Me gustaría que un abrazo durara mucho tiempo, estar en ese estado por un largo tiempo. A mi me gustarían cosas como éstas y otras tantas cosas más.
Me encantan las cucarachas que caminan por todas las superficies con destreza. Son dueñas legítimas de los espacios. Me gusta que sean insectos y que no tengan idea del concepto tan repugnante bajo el cual existen para nosotros los humanos. Quisiera ser una de ellas y abrazarlas a todas. Luego caigo en la cuenta de que una cucaracha no puede abrazar a otra. Entonces caigo en otra cuenta: la de saber que soy humano y que tengo cuatro extremidades, dos para sostenerme en pié y dos para nadar y abrazar. Pero no puedo escalar paredes ni andar contra la gravedad por el techo. Ni puedo desplazarme entre las superficies deformes sin importar su horizontalidad, verticalidad o grado de inclinación. No tengo seis patitas llenas de espinitas que me permitan asirme a superficies cualesquiera. Dependo de la gravedad; vivo con los pies pegados al suelo, aunque con la cabeza pegada en quién sabe dónde.
Está bien porque puedo abrazar y esos insectos no pueden. La moral animal la mido conforme a los animales que nos podemos abrazar contra los que no pueden. Pienso en los peces que nunca se abrazan, y recapacito en los pulpos que pueden incluso abrazarse en modos superiores al humano. Las ballenas no pueden. Los changos sí. Las arañas pueden, aunque en posiciones extrañas entre ellas. Las culebras son un enigma en este tema, sólo ellas saben qué hacen cuando se frotan enroscándose unas contra otras.
Pero.
Sí.
Pero el fondo de todo esto es que no abrazo tanto como quisiera. Socialmente hay un tiempo límite para dicho acto. Un lapso muy corto. Es como si estuviésemos todos hechos con la misma carga y cual imanes nos rechazásemos al acercarnos. Lo sé, mis pensamientos son románticos y existencialistas al punto del derroche nostálgico. Lo sé y no importa.
A mi me gustaría escribir sobre una infinidad de cosas más importantes a un simple abrazo. Pero esas otras cosas mejor no las digo, ni las escribo. Tomo la salida rápida del free-way.
Por eso les hablo entonces sólo de simples abrazos y les dejo el anzuelo sumergido a la profundidad exacta, delicioso y cebado frente a su hambre de tiburón malcomido...

8.2.07

Der himmel über Berlin

[Damiel places his hands on the Dying Man's head]
As I came up the mountain, out of the misty valley into the sun. The fire on the cattle range, the potatoes in the ashes, the boathouse floating in the lake. The Southern Cross.

[The Dying Man slowly begins to speak Damiel's thoughts out loud. They speak together at first. Then, Damiel walks away, and only the Dying Man speaks]
The Far East. The Great North. The Wild West. The Great Bear Lake. Tristan da Cunha. The Mississippi Delta. Stromboli. The old houses of Charlottenburg. Albert Camus. The morning light. The child's eyes. The swim in the waterfall. The spots of the first drops of rain. The sun. The bread and wine. Hopping. Easter. The veins of leaves. The blowing grass. The color of stones. The pebbles on the stream's bed. The white tablecloth outdoors. The dream of the house in the house. The dear one asleep in the next room. The peaceful Sundays. The horizon. The light from the room in the garden. The night flight. Riding a bicycle with no hands. The beautiful stranger. My father. My mother. My wife. My child.

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Casualmente me voy enterando que acaba de morir Solveig Dommartin (1958-2007) el pasado 11 de enero.

"Algún día tiene que ir en serio. He estado muy sola, pero nunca he vivido sola. Cuando estaba con alguien solía estar contenta, pero al mismo tiempo todo me parecía casual. Estas personas eran mis padres pero podrían haber sido otros. ¿Por qué mi hermano era el de los ojos marrones y no el de los ojos verdes, del andén de enfrente. La hija del taxista era mi amiga, pero igual podría haber rodeado con mi brazo el cuello de un caballo. Estaba con un hombre, estaba enamorada y lo mismo podría haberlo dejado plantado y haber seguido al extraño que nos cruzamos en la calle. Mírame o no me mires. Dame la mano o no me la des. No, no me des la mano y aparta tu mirada de mí. Creo que esta noche hay luna nueva: ninguna noche más serena, ninguna sangre correrá en toda la ciudad. Nunca he jugado con alguien y sin embargo nunca he abierto los ojos y he pensado: ahora va en serio. Ahora al fin irá en serio. Así han ido pasando mis años ¿Sólo yo era tan poco seria? ¿Eran tan poco serios los tiempos? Nunca fui solitaria, ni cuando estaba sola ni con otros. Pero me habría gustado al fin ser solitaria. Soledad quiere decir: al fin estoy entera. Ahora puedo decirlo porque al fin esta noche soy solitaria. Hay que acabar con el azar. Luna nueva de la decisión. No sé si hay un destino, pero hay una decisión: decídete. Ahora nosotros somos el tiempo. No sólo la ciudad entera, el mundo entero toma parte ahora mismo en nuestra decisión. Ahora los dos somos más que sólo dos. Nosotros encarnamos algo. Estamos sentados en la plaza del pueblo y toda la plaza está llena de gente que anhela lo mismo que nosotros. Nosotros decidimos el juego por todos. Estoy lista, ahora es tu turno. Tienes el juego en tus manos. Ahora o nunca. Me necesitas y me necesitarás. No hay historia mayor que la nuestra, la del hombre y la mujer. Será una historia de gigantes, invisibles, transmisibles, una historia de nuevos ancestros. Mira mis ojos, son la imagen de la necesidad, del futuro de todos en la plaza. Anoche soñé con un desconocido, con mi hombre. Sólo con él podía ser solitaria. Abrirme a él, toda abierta, toda para él, acogiéndolo entero como un todo dentro de mí, rodeándole con el laberinto de la dicha común. Lo sé eres tú."

28.1.07

10:10

El año empezó exactamente el domingo 14 de enero del 2007 a las 10:10 horas.

Desde la entrada a mi departamento se abre un franco desorden que abarca hasta el rincón del closet del cuarto de visitas. La esquina frente a mi balcón, como siempre, esta llena de gente comprando frituras.

Hasta ahora vuelvo a lo mío, a emprender los esfuerzos por dejar este lugar limpio.

Mis costumbres me observan desde adentro de mí mismo, con los ojos entrecerrados, moviendo su cabecita en señal de negación, rechazando las decisiones conscientes, esperando el regreso del pasado iterativo que a fuerza de repetirse forma nuestro presente.

22.12.06

Van der Vals


Tengo esa tendencia a pensar en los orígenes de las cosas: un lugar sobre la tierra donde empezó a brotar el agua. Los mantos acuíferos salen a la superficie, se desbordan y corren forzosamente por la ruta con la pendiente más pronunciada.


Cualquier superficie, sin importar su forma, se puede representar por medio de una ecuación. Al integrar la ecuación de una superficie se obtiene información, como su punto más elevado y más bajo en el espacio y la pendiente más pronunciada en cualquier punto dado en el espacio. Maravillas numéricas complicadísimas. En un cuadrante en un espacio en tres dimensiones se otorga un punto cualquiera sobre la superficie. Sobre ese punto se hace la diferencial, que es lo contrario a la integral, o la integral en reversa; y se obtiene la ruta que una gota de agua seguiría al colocarla en ese punto. Se conectan las matemáticas y la física, la química también.



En la naturaleza existen sólo cuatro tipos de fuerzas básicas. Me fascina la información. El conocimiento que no sirve de nada, sólo nos da esa extraña certeza de saber que se sabe y punto.



La segunda fuerza universal es la fuerza gravitatoria y es por poco la menor de todas. Siendo incluso la fuerza casi más débil es la encargada de mantener a los planetas en sus órbitas, a las supernovas rotando en el espacio, formándose en un tiempo que no existe en nuestro tiempo.



Brota el agua y se desplaza por la pendiente que la dinámica de fluidos dicta, formando un río, hasta llegar al salto. Cada gota de agua, cada dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno se aprietan contra sí mismos y brincan al vacío, junto con millones de billones de átomos iguales. Se expanden, se dispersan, se vaporizan, se hacen brisa, caen juntos como un pelotón y abajo la tierra recibe un impacto fortísimo. Cae el agua golpeando con el martillo de la gravedad y forma una fosa donde el agua se acumula y se revuelve. Se forma una alberca natural, el agua continúa cayendo y el estruendo se escucha potente. Los humanos nos ponemos contentos o tristes al presenciar el espectáculo, pero ignoramos a la física y química que ahí acontece. Animales sentimentales.



Camínalo un rato en tu mente.



La primera fuerza del universo es la fuerza magnética. Esta fuerza hace que los planetas giren. Va de la mano con la fuerza gravitacional. Vivimos inmersos entre gigantescos campos magnéticos. Nuestra estrella de helio emite una fuerza magnética con la capacidad de afectar a una parte insignificante del universo. De paso nos mantiene vivos, o mejor dicho, nos ha mantenido vivos por miles de millones de años. Los científicos estiman que el sol ha gastado la mitad de su combustible. Y la evolución de las especies en esta cárcel-planeta nos tiene a los humanos ahora atascados en un neoliberalismo agobiante, donde el capitalismo se desborda insalubremente. Los dinosaurios son historia.



El agua después de estrellarse contra la alberca y formar nuevos universos microscópicos, llenos de fiesta y música, sigue su curso río abajo. A veces esa misma agua ve pasar a los salmones en contracorriente y no los juzga de nada. No se sabe de ningún oxígeno que le haya comentado al par de hidrógenos sobre una sola de las virtudes de los salmones, eso es trabajo exclusivo de los humanos.



La cuarta fuerza universal es la fuerza atómica, la más potente y difícil de romper. Con la cantidad suficientes de átomos en fisión atómica podemos terminar con este planeta sin problema alguno. Un subconjunto de éstas fuerzas son en extremo peligrosas. Las fuerzas que unen los átomos producen reacciones en cadena impresionantes, nubes en forma de hongo, ¡qué elegancia! Pero cuando logremos fisionar la partícula interna de un electrón, protón o neutrón; se aproxima mediante cálculos precisos que la reacción que se desencadenará borrará del mapa estelar a toda la vía láctea, sin problema alguno, en un abrir y cerrar de ojos, y quedará ese vacío esbelto; tenemos la capacidad de transformarnos en un hoyo negro muy cerca. La emoción de esta afirmación es grande. Es una cascada que ha caído por millones años y en una micra de segundo todo desaparece. Trucos de magia de gran nivel. Somos dios. La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Se transforma en hoyos negros.



Y el río corre, filtra sus impuerzas a través de todo su cauce. Se purifica, se convierte en agua potable. Arrastra semillas y vida a todo su largo. Intercambia sustancias entre las montañas y los mares. Al menos eso sucedía antes. Ahora sólo arrastra envolturas de frituras y sustancias degradadas expulsadas por las fábricas y por los caños, aceites que no se sintetizarán de nuevo a su forma orgánica por sí solos, detergentes que los peces sin remedio criban en sus branquias. Y nosotros nos sentamos en una mesa de manteles largos, velas altas, copas relucientes, coronados por candelabros de cristal cortado a mano; comiendo bacalao contaminado, salmón de alberca, langosta bañada en salsa de virus.



La tercera fuerza universal lleva el nombre de la persona que la descubrió. Las peculiares fuerzas de Van der Vals. Estas fuerzas se encuentran en nivel de potencia entre las gravitacionales y las atómicas. Son resistentes y nobles al mismo tiempo. Su fisión no provoca reacciones en cadena. Son estables y moldeables. Son las fuerzas que ocurren entre un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno. La fuerza increíble que mantiene al agua unida. El agua forma los puentes de hidrógeno entre sus átomos. El agua no se puede comprimir, no se puede estirar. El agua y su nobleza absoluta, total. El agua es dios. Dios es agua. Tengo un altar dedicado a Tláloc en mi pensamiento. El agua que se hace sólida y nos permite patinar sobre el hielo, que se hace vapor cuando la energía del helio hecho luz la ataca a 8 minutos en tiempo luz desde el centro del sol hasta la superficie de todos los océanos. Y el vapor se condensa en la atmósfera de esta fruta azul que flota entre Venus y Marte. Y la avenida López Mateos se inunda cuando llueve. Y las plantas crecen cuando son regadas. El agua por naturaleza intrínseca se riega, no sabe tomar una forma definida, sino que se adapta a la forma de las cosas sobre las cuales es vertida. Somos seres hechos en nuestra mayoría por agua. Nuestros sentimientos y deseos más profundos no son más que fuerzas de Van der Vals intercalándose. Somos la cascada de la existencia conciente.

1.12.06

Tocar

Tocar es tan físicamente imposible, que tocarte sería rasgar el aire que separa tu piel de la palma de mi mano. Y me obstino en cruzar todo, sobre todos los humores que habitan en el suelo, sobre todas las miradas que aguardan vigilantes a la acción de mi mano. Tocar tu pelo y enredar tantos hilos que brotan de tu cabeza. Tocarte con la imaginación es profanar un templo virgen, y tocar es lo único que nos salvaría de tanta inmaterialización filosófica. Ya que mirarte es tan sólo observarte lleno de colores, además de que sentirte es un acto inconcebible. Aunque tocarte sería transportarme a un microcosmos invisible, sé que no es más que alargar mi mano hasta tu presencia efímera. Alcanzar tu áurea, adentrar en tu aroma, invadir tu sonrisa, abarcarte en un sólo pensamiento.


Intento.


Tocar: saber con precisión la temperatura de tu fronteriza corteza humana.



Tocar: escapar por un instante de tantas explicaciones repetidas.



Tocar: volver al lugar de donde nunca debí haber salido.



Tocarte y lamentarme el haberlo hecho, y hacerlo de nuevo hasta saber que no hay lugar en donde tu ego intente justificar la sensación sobre las yemas de mis dedos. Tocar sin decir palabra alguna, en medio de un frágil silencio. Tocar sin razones ni explicaciones confusas. Tocarte es inventar una historia nueva cada día, tocar hasta trascender.



Y creo que el tocarte es verte morir un poco y es darte vida al mismo tiempo. Energía. Necesidad. Grito. Angustia. Abstracción. Tocarte sin intención alguna, por el simple gusto de sentirte. Tocar sin poseer nada.

21.11.06

Marea II

Ayer la marea no subió, el mar se mantuvo donde acostumbra estar desde hace miles de años. Estaba el atardecer sucediendo ahí en ese instante, y en ese mismo instante pasaron millones de cosas en otros millones de lugares. Fuimos a buscar troncos para hacer una fogata, sí, como debe de ser un campamento verdadero, con fogata. Esperamos a que bajara un poco la temperatura. Las nubes flotaron hacia tierra firme abriendo el telón de una noche estrellada. Se oían las olas rompiendo. Prendimos los troncos y un cangrejo pasó junto al fuego. Entonces nos acostamos a ver a las estrellas, con las cabezas juntas y los pies apuntando en sentido opuesto uno del otro. Estuvimos buscando constelaciones que en realidad ni conocemos; buscamos la Vía Láctea y satélites artificiales, ubicamos a Marte, a Venus, a la Osa Menor, al cinturón de Orión y hasta los ojos de Santa Lucía. Vimos un par de estrellas fugaces. Hablamos del tiempo, de la velocidad de la luz, de Superman, etc. Estábamos rojos de quemados por el sol, enamorados, llenos de arena, con cervezas y güisqui en la hielera.

13.11.06

Marea


El momento ya empezó, estamos en él.


Tal vez podríamos ocasionar un tiempo alterno, un nido de minutos para acurrucarnos de por vida. Pero la situación no lo permite.


Mis brazos te envuelven y soñamos juntos cosas que nunca recordaremos. El momento es este, todo lo demás no existe; hasta que llegue el punto de abrir los ojos para ver qué es lo que sigue.


Y lo que sigue es siempre otro momento. Es estar, aquí, conectando momentos.

17.10.06

Otoño


La cuidad estaba limpia, el sol del atardecer a dos horas de esconderse, el aire claro, el cielo sin nuebes degradado de naranja a azul oscuro.


Llegó el otoño y el frío apenas empieza a acariciar. Luego unos besos en la azotea, la cuidad y sus luces, la tranquilidad de estar juntos.



Los problemas, los normales. Adelante el destino, la irrealidad. Aquí el mínimo punto inexistente del presente.



Se nivelan los pesos, la balanza concuerda. Física atómica de los sentimientos.