30.3.09

Cuaresma & carne

All you people are vampires.
Arctic monkeys.

Rodrigo se levantó esa mañana extrañado al encontrarse con una sensación de frescura que no correspondía con la situación. Se espabila y observa entre lagañas todas las negativas que ha recibido en los últimos días, unas tras otra; le interesa comprender por qué no las esquiva y cómo las filtra. Un peso ajeno se le va acomodando en medio de su ser, es estorboso, convenenciero y maleducado. No va a maldecir, lo ha prometido. Tiene que dejar, o por lo menos controlar a la diversión garantizada. Ahora que la garantía se ha roto, poco a poco va dejando de resultarle divertido el conjunto de eventos que atraviesa por decisión propia, casi propia.

–Ánimo. –Se dice a sí mismo comprendiendo que de nada sirven esos pensamientos mediocres.

La balanza ha aplicado su principio y en medio del desierto capturó con la mirada una parvada de aves negras que iban volando en formación hacia sus resguardos nocturnos. El cielo expulsaba colores naranjas sobre el filo del horizonte. Fue feliz por estar ahí y trató de estirar esa felicidad hacia el siguiente día con resultados deplorables.

–Pero tú tienes novio. –Preguntaba tratando de entender. –¿Y tú qué? –Fue la misma respuesta con tono de reproche que le devolvían una y otra vez, como si lo obligaran a no tener novio ni amantes por decenas. Era como si Rodrigo no entendiese que tenía que mantenerse al margen. En su mundo todos hacen lo correcto menos él. Entonces Rodrigo va a prender los motores y no le dirá nada a nadie, tiene miedo de los resultados pero la experiencia le dice que pase lo que pase será lo mejor, por que de hecho no hay opciones, esto no es un buffet. Por lo menos ahora ya no se fija en la postura de que nadie lo entiende, eso dejó de importarle hace mucho, la verdad es que ni él mismo se entiende. Sólo busca una isla de tranquilidad, posiblemente también un poco de compañía. Rodrigo busca que ese tipo deje de buscarlo entre la gente con la mirada, que haya una distancia sana y bienintencionada; porque para que Rodrigo se incomode se necesitan más que miradas y competencia de cumbias en la pista de baile.

–Voy a tapar esta vulnerabilidad de alguna forma, aunque lo que quede tapado por dentro se pudra. Ese ya no será mi problema. –Lo piensa con decisión, sin meditar en las consecuencias. Está harto, abiertamente harto. La ciudad se hace pequeña a su alrededor, es momento de buscar otros círculos. –Hay más, siempre hay más. –Y con ese sólo pensamiento Rodrigo por fin alcanza una calma intranquila. Su cuerpo huele a otros cuerpos y hay un asco adorable en ese aroma revuelto. –Esta bien, que las hormigas sigan su formación al nido, como borregos, allá ellas. Estúpidas. –Maldijo, y como siempre termina haciendo lo que prometió no hacer.


Tomado del silencio y la falta.

26.3.09

Hasta el día



I made a river from my front door to yours
I built myself a raft with my living room doors
But when I set sail to find you
I never reached your shore

I gave you my new sweater, so you would be warm
To protect you from the winds of the mighty winter storm
And though I was nearly freezing
I didn't really mind

And even though she'll never need me
I will save my love for her
Til the day when she discovers that my love won't fade away
Til the day

I gave you flowers, so everyone would see
That the light behind your eyes, is the light that shines on me
But you never gave them water
So they withered to the ground

I am so tired, I don't know what to do
Should I curse the dreaded day in which I fell in love with you?
No, I think its worth the loneliness
Just to see your face

And even though she'll never need me
I will save my love for her
Til the day when she discovers that my love won't fade away
Til the day


Tomado de This is Ivy league.

Así no

Have you see me crying tears like diamonds?
Passion pit.

¡A ver!, no, de esta forma no por favor. Abogo en la medida de mis posibilidades en intercambiar las lágrimas por lo que sea pero que no incomode. No se puede estar más pendejo y que alguien venga y me diga lo contrario, pago de inmediato. Blanco, varonil; las dos con b y v. Tengo algún derecho en ser, así, perdón por existir. Ni si quiera soy yo, tengo el salvoconducto a mano, fue el mezcal. Antes, cuando la vida se preocupaba por mí, había señales que me advertían cómo proceder pero no alcanzo a ser tan inteligente hoy por hoy. Ahora pura bajada y sin frenos. Toda la mierda confundida sin saber a dónde ir y yo con la mejor sonrisa expuesta diciéndole: "¡Hey!, aquí, sí, sí, aquí." 

Me la trago. Sabe horrible. Y en medio de todo estoy ejerciendo un control del cual ya quisiera verlos en mi situación y con tan ejemplar dominio del procedimiento del no voy a romper en llanto, son sólo fluidos, todos los conocen, allá también hay objetos y si los voltearan a ver estaríamos más cómodos. Todos. El aniquilamiento disfrazado de reencuentro. La puerta azotada. El mensaje hiriente. Un calvario existiendo en todos los trescientos sesenta grados de mi alrededor y no hay rastros de verdadera sangre. ¡Qué farza! ¿Quién me devuelve mi dinero?



Tomado de un plato de segunda mesa sucio y sin comida.


[Las segundas partes y su continua reflexión en el qué pasó]

Give me a little bit serious love.
Antony and the Johnsons.

Ni idea de dónde pero voy a conseguir el poder que se necesita para hacer que el tarot y/o la magía obren cielos claros en los demás amaneceres. Puede que se me acabe el poder, lo tengo previsto. De aquí hasta donde quisiera estar ni es tan lejos, voy a soltar insectos a que me guíen, igual ellos saben llegar más rápido.


No hay todo esto: humildad, paciencia, sobriedad, entendimiento, comunicación, culpa, culpables, tanto amor, poco tiempo, mucho sinsentido, la realidad ahí plantada, una tela flotando en el aire, transacciones, irreverencia, comprensión que brote de las dos partes, cooperación mutua, apoyo. Es más, ni si quiera hay amistad, un beso tierno, algo que valga la pena destacar, ahondar más, perforaciones en lugares equivocados.

El error mismo, demostrado. Nunca puedo llorar, no tengo pasaporte vigente para ir a ese lugar. No me dan permiso, no se acepta, no es correcto porque es polítcamente incorrecto y te jodes mijito. La ley jugando a que se cumple, a que se paga el precio, y sí, no hay que adornarlo tanto, el desprecio también se refrenda. La vigencia del amor. Necesito explicaciones y nunca van a llegar, llegan otras cosas, fuertes, imprevistas es la idea.


Tomado también de: "un, dos, tres por mí y por todos mis amigos".

24.3.09

Arranco

If I could do just one near perfect thing, I'd be happy.
Belle & Sebastian.

Las aportaciones al hígado le van llegando entre burbujas y perlas negras flotando invertidas en vodka, más el abundante güisqui y un cierre de cerveza refrescante. Un paso para adelante que parece amplio. La pista de baile cerca del amanecer y el baile hacia adentro, haciendo centro entre tambaleo y bamboleo. Los jugos gástricos enfrascados en disolverle el menudo. La química de la digestión atareada, mezclando al alcohol adentro de su flujo sanguíneo y el mar como si nada, soltando olas y mojando cangrejos tiernos. Rodrigo pensó, –hay que perder el coche para tratar de encontrarlo, ¿qué importa si de paso no podemos encontrarnos ni a nosotros mismos? Hay una fórmula en esto, la tengo aquí en pleno proceso de disección entre los alfileres que sostienen su piel mientras la estiran y abren más el tajo por donde saco a los órganos y dreno la sangre entre mis dedos . –Seguía a sus pensamientos un poco rezagado, apenado por su retrazo y de algún lado brotaba la cuerda para seguir con más. –Funciono cada vez menos, pero con mayor torpeza; hay mérito en eso, faltaba más. –Pensaba con una furia tímida. –Brillo. Sí, de mí sale una luz recta y no es como en la Biblia, no hay mucho para aleccionar a la humanidad en la historia difusa que le sucede a personas que acampan y llevan cierta música por dentro que los mantiene desprotegidos; es por eso que la gente cuando les habla se quedan con un grado de mudez altivo encaminado a terminar por intrigarlos, diría que de más. –Hasta ahí podía seguir manteniéndose en pie y comandando ideas, Rodrigo no parecía en realidad tan ebrio. Una noche de cohetes comparada con otra noche de globos aerostáticos en fila subiendo entre las estrellas, otra noche con otro tipo de explosiones y encima otra noche con un reloj de arena dejando pasar a los granos más rápido por el embudo; todas las noches seguidas casi en hilera de días gloriosos, y también gozosos. No quedan segundos atrapados en el pensamiento para recorrer ese ruedo de sangre cuando hay tantas palmeras haciendo sonidos por autoría del aire que mueve sus palmas; como las sinfonías primeras de los franceses en dúo electrónico perfecto. Way up in the air.

En un acto reflejo Rodrigo dio un brinco en el momento exacto en que pensó, –si Ricky Martin llegó a la verdad, es correcto vivir la vida loca. –No le daba risa pensar así, de alguna forma él se tomaba muy en serio sus pensamientos, sabía que en realidad ellos eran su verdadera compañía y que de ellos la felicidad o la tristeza podrían gotear o mandar ejércitos enfurecidos a zarandearlo en una calma espantosa como tortura bien pensada a su vida, esa vida abandonada a su suerte. Entonces cuando sus ideas empezaban a atropellarse gracias al propio ego que cada una de ellas también posee, Rodrigo tenia dominada la técnica de girar sin moverse, soltar un poco más de personalidad en un porte rebelde y socialmente aceptado, con gracia natural, casi espontáneamente; era algo intangible marinado en algún circo calibrado en el buen gusto. La forma de proceder está asegurada y hasta respaldada por el contenido. Rodrigo podía seguir brillando hasta bien entrada la madrugada, a pocos pasos de la alberca, ensimismado en un mundo creado a su medida por él mismo. Pedante sin saberlo. Iban dejando de ser necesarios los sarcasmos y ya todo se resolvía con diminutos berrinches que en realidad eran tan innecesarios como inútiles. Había que mantener un orden, una continuidad en lo que ahora le tocaba experimentar para conectar sus últimos, digamos, 9 años de vida.

El año 2000 con tres ceros y un dos como el equipo que promueve un nuevo milenio, era como tener un vida sin rasguños lista para ser liberada de su plástico protector y esperar a que durara mucho tiempo intacta, pero Rodrigo pronto la agarró y se juró experimentar a fondo con la bondad enrollada en telas de dudosos estampados tejidas con enredos y ansia. Nunca fue fácil tomar decisiones, incluso antes de que arrancara el nuevo milenio. Cerró los ojos dejando brotar una esperanza auténtica, como todo lo auténtico que fue coleccionando con la paciencia de los contadores que no precisan de una vida en sociedad. Ya no son 3 ni 5 los años de mutaciones imperceptibles, ahora Rodrigo carga con la inestabilidad de un planeta azul flotando entero para él, atado a los hemisferios de su engreído cerebro. Se esfuerza sin dolor, sus canas en la barba tienen algo que decir pero astutamente Rodrigo calla, aprieta la boca firme y sus ojos se van sobre las cosas en un primer instante con delicadeza, para después fijarse hasta romper amorosamente el núcleo interno de la cosa observada. Rodrigo no sabe tocar sin hacer daño, él mismo se ha llenado de heridas con su propia mirada en los espejos, heridas que sana con descargas binarias. Sabe que llegó el momento de levantar un castillo de adobe para ir a vomitar sus tesoros internos y resguardarlos en una codicia triangular estable. Si hay curiosos merodeando tendrán que pagar el ingreso para entrar a ver las despostilladas joyas regadas en el salón principal del castillo, Rodrigo no ha decidido si les advertirá sobre los perros mudos que los esperan agazapados en los pasillos que llevan a los aposentos. –Hay que defender a la libertad, al libre albedrío, a la justicia ciega, al poder de decisión, a la curiosidad y a los bastones. Contra la soledad estéril, contra la pérdida total de las buenas intenciones, contra la vigilia en plena guerra. –Se exalta a sí mismo y luego se va tranquilizando con un sueño prefabricado de relaciones perfectas, de abismos cerrados en diálogos fuera del mensajero electrónico. No quiere ceder, Rodrigo ni si quiera puede ceder. No sabe. No conoce nada más allá de su terquedad obstinada.

Se concentra con una fuerza que parece extraterrestre y medita en absoluta discreción, –no hay lágrimas, ya no hay lazos rotos, no hay eventos familiares insoportables. Todo se esta invertido como nebulosas que emergen de la eternidad y las cosas suceden de otra forma, de una forma casi nueva, casi disfrutable, casi como entrometiéndose en mi vida con una sonrisa opaca como tarjeta de presentación irrevocable. –Tengo que estar atento, no puedo sentarme y sólo soportar al calor. La gran esperanza es el cambio, alguien me lo dijo o le leí en algún lado; de cualquier forma tengo que encontrar la clave para demostrarlo. –La respiración le subía agitada, sí, había vuelto a abrir las llaves del entusiasmo moderado. –I’m gonna be good. I’m gonna be fine. I’m gonna be loved. I’m gonna be happy. –Cerró las entradas, apretó los párpados, tomó todo el aire que pudo y Rodrigo, en medio de una sencillez absoluta, empezó a sentir una felicidad muy débil.


Tomado del nacimiento de Rodrigo; de ti y de mí y de todos los que conocemos.

Finísimosh



Sólo para que te quede claro, estaba dispuesto a negarme todo el tiempo. Pero como sé que estas pensando en mí ahora, puedo persuadirte que lo hagas. Entonces quiero que me llames enamorado, tierno, suave; también puedes decirme cariño, ángel. Mejor llamame deseo, papito, chongo, caballo, hipódrifo y delirante. Llamame loco, fresco, tímido, discreto, atento y caballero. Llamame primero. ¿Por qué no probás con anunciarte? Llamame a gritos con calentura, diciéndome sexy en egipcio. Llamame amigo, común, elegido, regalo. Llamame para inventar caprichos. Llamame con nombres falsos. Llamame Ricardo, Segismundo y petardo. Llamame para mostrarme cosas prohibidas. Llamame grosero, puerco. Llamame señor. Llamame como suzurrando al extractor secreto de tu alma. Llamame dibujando con el hilo de baba la culpa. Llamame para mostrarme cosas prohibidas. Llamame cobarde, pirata, atorrante y bucanero. Llamame gentuza. Llamame campeón, maricón y misógino. Llamame su majestad y rendidme plestesía, de la buena, la que da alegría. Despacio. Suavecito. Más despacio... Llamame dios, juez, autoridad y esclavista. Llamame diciendo sinsentidos. Llamame miserable, patán, embustero. Llamame dictador, formidable, fulano e impostor. Y si creés pertinente, llamame macho, llamame peleador.


Tomado de lo bueno que se hace en México con los del sur.

3.3.09

Lispector, Clarice

This is where I tell you I know love's what I need to work at.
Passion pit.

Se fue a la pensión; tenía un recuerdo oscuro, sucio y vago de la pensión, arrimada contra la pared, huyendo, corriendo con el corazón pálido de alivio a refugiarse en la memoria del apartamento donde por fin se instaló. Era un edificio nuevo, una estrecha caja de cemento húmedo, estrecha y alta, con ventanas cuadradas. Sí, había sido un periodo muy triste y sin palabras, sin amigos, sin nadie con quien intercambiar ideas comunes rápidas y amables. La impresión de que estaba sola en el mundo era tan seria que temía sobrepasar sus propios conocimientos, precipitarse en-qué. Sería fácil, sin nadie al lado, y sin un modelo de vida y de pensamiento por el que guiarse. Descubrió que no tenía sentido común, que no estaba armada de ningún pasado y de ningún acontecimiento que le sirviese de inicio, ella que nunca había sido práctica y que siempre había vivido improvisando sin ninguna finalidad. Nada de lo que lo que le había pasado hasta entonces ni ningún pensamiento anterior la comprometían para el futuro, su libertad crecía a cada instante, pensativa, aire frío invadiendo y barriendo un cuarto vacío. Su vida estaba hecha de ponerse un día un vestido al revés y decir con sorpresa curiosa como ante una noticia: vaya, hace tanto tiempo que no me pasaba, vaya. Quería ocuparse de pequeñas cosas que llenasen sus días, las buscaba, pero había perdido el encanto ágil de la infancia, había roto con su propio secreto. Cada vez, sin embargo, era más minuciosa. Antes de apagar un cigarro pensaba si debía. Después sentía incluso necesidad de contar eso a alguien de algún modo y no sabía como. Entonces le parecía que se tragaba el pequeño acto pero que nunca se disolvía perfectamente en su interior. Ella se trabajaba el día a día soportándolo profundamente. Una tarde, como le empezó a faltar dinero, se llevó un trozo de queso de una tienda sin pagar, sin robar; el cajero no se dio cuenta, ella colocó la presa como descuidadamente dentro del bolso rojo, salió despacio, sola en el mundo, el corazón latiéndole hueco y limpio en el pecho, una contradicción dolorosa en la cabeza, casi un pensamiento. Llegó a casa, se sentó y permaneció inmóvil durante algún tiempo. No tenía hambre. Y el poco dinero bastaría para comprar algunas cosas hasta que llegara el envío de su padre. Entonces ¿por qué había robado? Desenvolvió el pedazo de queso, empezó a morderlo lentamente. El queso era blanco, agujerado y seco, de aquellos que sólo servían para rallar y esparcir sobre los macarrones... Empezó a llorar, los labios fríos, sin inocencia. Fue a la cómoda, se miró en el espejo, vio su rostro enrojecido, ansioso y triste. Entonces volvió a llorar sin pensar en el queso, sintiéndose profundamente silenciosa, sin conseguir sacar de sí misma ni un solo pensamiento. Sentada, miraba la tetera. Su pequeña tetera en el alféizar de la ventana, brillando contra las venecianas polvorientas y opacas; en toda la salita el aire sofocante contenía el fulgor, como sucede cuando fuera hace sol y alguien se encierra en la sombra. Una silla oscura se reflejaba en la tetera, convexa, perforada, inmóvil. Virginia seguía mirándola. La tetera, la tetera. Allí estaba, brillando ciega. Queriendo salir de la muda estupefacción en que se hallaba, una de aquellas profundas meditaciones en las que a veces caía, se empujó brutalmente: di, di algo. La parecía que debía de ponerse ahora ante la tetera y resolverla. Se forzaba a mirarla profundamente pero o dejaba de mirarla como aturdida o sólo conseguía ver una tetera, una tetera ciega brillando. A través de las numerosas paredes cerradas, un reloj preso en un apartamento tocó en la salita agitando en el aire un cierto polvo. Sí, sí, pensaba en un súbito remolino de alegría, alivio y esperanza angustiada mientras balanceaba por un momento la pierna cruzada y seguía quieta. Le gustaría tratar con las personas del edificio pero sola era incapaz de acercarse a los desconocidos, y mientras tanto su aspecto se parecía cada vez más al de una solterona: un aire de buena conducta, de rechazo sereno y digno. Pero a veces se perdía y hablaba mucho, los ojos abiertos, la boca llena de saliva, sorprendida, embriagada, acongojada y con una cierta vanidad de sí misma que ya sentía ardiente de humillación. Escribía largas cartas a Daniel, a veces de un tirón rápido y sombrío. Las releía con agrado antes de mandarlas y le parecía que eran realmente inspiradas porque, aunque contasen la realidad, ella no lo había percibido en los momentos en los que la soportaba. Dudaban de que fueran sinceras porque lo que sentía nunca era tan armonioso como lo que contaba, sino sincopado y casi falso. No, no era infelicidad lo que sentía, la infelicidad era algo húmedo de lo que uno podría alimentarse días y días y encontrarle placer, la infelicidad eran las cartas. Pasó a sentir un placer vil y voluptuoso en escribirlas y como las enviaba inmediatamente después de haberlas escrito e intentaba recordarlas en vano, se le ocurrió copiarlas, así llenaba los días. Las releía y lloraba como si llorase alguien que no era ella misma. Qué insoportable era esa nueva sensación que la arrebataba ansiosa, mezquina, deleitada. Entre las cartas lo que sentía era sofocante y polvoriento, irrespirable, una ráfaga de arena y ruidos estridentes. ¿Pero era sincera cuando escribía a Daniel? No mentir, no mentir –inventaba-, aceptar las cosas como era, seca, pura, audaz; ella lo intentaba; durante algún tiempo perdía la necesidad de ser amable aunque en realidad no tuviera con quien serlo. Y cuando llegaba esa pureza árida no sabía que buscaba con seriedad las verdaderas cosas sin encontrar nada. Lo que la despertaba profundamente era en la mayoría de los casos la inutilidad de su lucidez; ¿qué hacer con el hecho de oír en el jardín a un hombre referirse a su viaje y, mirando la alianza en el dedo, percibir la tranquila clarividencia –que podía ser un error- que el debía de haber frecuentado una casa de mujeres y que continuaba tratando de negocios y de su mujer? ¿Qué hacer con eso? Ella no veía lo que necesitaba sino lo que veía. No quería obligarse a ir a pasear, al cine, pero sin obligaciones su día era vertiginosamente aspirado hacia aquel pasado desconocido y, plácida, ella se mantenía en un infeliz vacío de actos. ¿Y acaso no fue obligándose como salió una vez y se encontró con Vicente, reanudando la vaga relación tal vez para siempre? Entonces ya era fácil amar. Amar era incluso viejo, la idea se había agotado al principio de su vida en la ciudad; ella ya se sentía experimentada y tranquila por la larga meditación de la espera. Recordaba la primera noche. El cuerpo de Vicente apoyado sobre su hombro pesaba como tierra; para él nunca había sido trágico vivir. Antes ella había intentado jugar, le había pedido prestadas las gafas; en medio de todo, pensó entonces sin mirarlo, en medio de todo tiene miedo de que rompa sus gafas. Y eso le había dado una cierta resignación para el resto. ¿Con quién podría relacionarse? Con quién sino con el portero.

Tomado de “La lámpara” de C. L. y de las siguientes reflexiones: ¿Por qué voy a levantar los ánimos hasta llevarlos allá arriba donde me son incontrolables? No es necesario seguir los protocolos a menos que se trate de un sismo independiente y poderoso abriéndose paso a través de la falla de nuevo. Paso uno, tranquilidad. Paso dos, colóquese debajo de un marco que lo proteja. Paso tres, cierre los ojos y déjese llevar; es sólo la tierra temblando. Admiro tanto a Clarice Lispector, me ha enseñado que para escribir hay que saber llenar de palabras con una elegancia casi trabada algo que se podría decir en sólo dos o tres. Todo consiste en cómo llenar el espacio de la hoja, ir escarbando entre las letras y los antónimos en un ensimismamiento fino como para que se revele lo ordinario demasiado pronto al lector. Su prosa son móviles que cuelgan encerrando un movimiento real, confuso, tortuoso, placentero; un movimiento que se cuestiona a sí mismo.

20.2.09

Pacific!

I believe in you, please believe in me.
This is Ivy league.


Me voy adueñando de las cosas con una lentitud nueva, no porque lo busque sino porque las tazas mecánicas giran dentro del vértigo normal en estas situaciones. Hoy mi circunstancia es ir amarrado a la taza, todo lo que me rodea también continua variando en sus coordenadas, es como perderse en la superficie de todos los mares.

La soledad es el desperdicio de pasar todas las noches respirando el aire sobre mi cama sin poder compartirlo. Y cuando lo comparto brotan tantas fallas, se ocasiona el terremoto de la individualidad. No hay rescate.


Tomado de la prontitud, el esquema, la variación y el encanto.

11.2.09

May the force be with you

We want our film to be beautiful not realistic.
Of Montreal.

La luna se acercó veintiocho mil kilómetros a la tierra en esa noche de diciembre. Había una posada con marimba, también en diciembre hubo una cena con pato. Las noches se van intercalando con los días a través de sucesos trepidatorios. No hay Internet, malignamente el módem de casa se apagó para siempre. Un destructor sónico invadiendo las partículas de aire en mi habitación. Es la experimentación descontrolada. Han pasado tantas cosas en la historia de mis días que ni yo mismo puedo hoy por hoy controlar la memoria.

Time lap de mi cama. Las vueltas adentro de la rueda entre las sábanas. Es tan fácil darle las cosas al aire, los besos, la piel que quiere ser repasada por completo por tu lengua. Juego de posesiones, de miradas asimétricas. Penetrando. 'Ahora lo has perdido' me dices desde el descanso de la escalera con tu mirada de escapista, pero el futuro tiene sus reveses inesperados y miren, no es que me ampare en ello. Sigo flotando en la inconsciencia, en el estanque perdido donde a base de ejercicios repetitivos endurezco mis músculos. Buena cara frente a todo, frente a todos también. La mejor cara en mi espejo para mí mismo.

No voy a cuantificar los daños, ni mucho menos al desfile de olores corporales que olfateo con una persistencia animal. Sí, podría ser que algunas cosas caigan adentro de mi responsabilidad, sin embargo logro deslindarme por medio de axiomas poco estudiados. Hay una nube negra sobre nuestra alfombra. Exijo felicidad si es que viene en dosis potentes. Así como feliz de la vida me detengo las veces que sean necesarias, hasta que sea lo suficientemente sensato y me proteja. Vamos a construir un papalote para mandar a volar a todos los microbios junto con la generación de las malas ideas.

Dicen que existe una línea delgada que separa a las cosas, sin embargo nunca he podido entender si esa línea es recta o no. Quiero volver a soñar. Es tiempo de seguir para adelante. Vienes a mi casa y sentado con las piernas cruzadas sobre mi cama me dices que soy un tipo raro; y en seguida, como por arte de magia, todo lo raro en mí desaparece. 

Vivir una vida menos ordinaria fuera de las películas, con la completa pretensión de ser más.


Tomado de una tubería expuesta.

22.1.09

Huevos revueltos divorciados

Estamos tan necesitados de respuestas que hasta el modo aleatorio de un reproductor de mp3 nos deja pasmados. Sin reparar siquiera en las causas y los efectos nuestro potente cerebro se las arregla una vez más para que las respuestas cuadren. Qué bonita lógica ésta de adelantarnos al destino por medio de trucos baratos. Qué desabrido método de autoconocimiento personal. Lo falso y estúpido nos atrapa constantemente, y nosotros ahí andamos ufanos, pavoneándonos en nuestra tecnología y conocimientos demostrables. La explosión del sentimentalismo hueco se conjuga con la seguridad de que algo pasará, podemos incluso asegurar que el iPod nos ha dicho el qué, el cómo y el por qué. Sí, nos divertimos y también nos tragamos en poca o gran medida el cuento. Me intriga saber hasta qué punto, por andar prestándonos a estos juegos, estamos predeterminando al futuro y al estado anímico de nuestro presente. En lo personal sigo maravillado con la respuesta ‘Used goods – Love is all’ a la pregunta de en qué pienso cuando tengo sexo; no hubiese podido llegar a una mejor respuesta ni en cientos de años de reflexión filosófica.


Tomado del modo de repetición continua en la canción ‘I’ve got your number’ de Passion Pit.

19.1.09

iPod shit

Se enlistan las preguntas, se van contestando por medio del reproductor de mp3 en modo aleatorio. Las respuestas se obtienen al darle click en 'siguiente pista'. El resultado:

SI ALGUIEN DICE ‘TODO ESTÁ BIEN’, ¿TÚ DICES?
Wir sind nicht romantiques [No somos románticos]– Sex in Dallas

¿QUÉ DESCRIBE MEJOR TU PERSONALIDAD?
Air aid - Menomena

¿QUÉ TE GUSTA EN UNA CHICA?
Oomingmak – Cocteau Twins

¿CÓMO TE SIENTES HOY?
Marian – Nouvelle Vague

¿CUÁL ES TU PROPÓSITO EN LA VIDA?
A cherry wave from stranded youngsters - Mogwai

¿CUÁL ES TU LEMA?
Blue dress – Depeche Mode

¿QUÉ PIENSAN TUS AMIGOS DE TI?
Love is impossible – This is Ivy league

¿EN QUÉ PIENSAS MUY A MENUDO?
Raid - Madvillian

¿CUÁNTO ES 2+2?
Yesterday (Junior Boys remix) – Verve remixed 3

¿QUÉ PIENSAS DE TUS MEJORES AMIGOS?
White pepper ice cream – Cibo Matto

¿QUÉ PIENSAS DE LA PERSONA QUE TE GUSTA?
I bet you look good on the dancefloor – The arctic monkeys

¿CUÁL ES LA HISTORIA DE TU VIDA?
A summer chill – This is Ivy league

¿QUÉ QUIERES SER CUANDO CREZCAS?
[Cortinilla de radioglobal]

¿EN QUÉ PIENSAS CUANDO VES A LA PERSONA QUE TE GUSTA?
Uno – Kinder Porno

¿QUÉ PIENSAN TUS PADRES DE TI?
Rain King – Sonic Youth

¿QUÉ BAILARÁS EN TU BODA?
Total trash – Sonic Youth

¿QUÉ MÚSICA SONARÁ EN TU FUNERAL?
Tour de France - Kraftwerk

¿CUÁL ES TU PASATIEMPO?
Ricochet – Shiny toy guns

¿CUÁL ES TU MÁS GRANDE SECRETO?
Smile like you mean it – The Killers

¿QUÉ PIENSAS DE TUS AMIGOS?
Kouai - Wangtone

¿CUÁL ES LA PEOR COSA QUE PODRÍA PASAR?
Driving in the sun - Cranes

¿CÓMO MORIRÁS?
A forest – Nouvelle Vague

¿DE QUÉ ÚNICA COSA TE ARREPIENTES?
Just like heaven – The Cure

¿QUÉ TE HACE REIR?
Schöne Grüsse [Kind regards] – Thomas Fehlman

¿QUÉ TE HACE LLORAR?
Asleep on a sunbeam – Belle & Sebastian

¿TE CASARÁS ALGÚN DÍA?
Winterlight – The Autumn Defense

¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE ASUSTA?
Lightbulbs – Fujiya & Miyagi

¿LE GUSTAS A ALGUIEN?
Far away – Tricky

SI PUDIERAS RETROCEDER EL TIEMPO ¿QUÉ CAMBIARÍAS?
Did you see the words? – Animal Collective

¿QUÉ TE HIERE AHORA?
One for you – The Knife

¿CÓMO TITULARÁS ESTE POST?
Mandarine Girl – Booka Shade

¿CUÁNDO TIRAS PIENSAS EN...?
Used goods – Love is all

¿TU OBSESIÓN?
Biscuit – Portishead

¿TU BESO PERFECTO?
Bloc 4 – Antislash [qué asco ☹]

¿NO ENCUENTRAS ALGO?
Brass Monkey – Beasty Boys

¿QUE ES LO PEOR QUE TE PUEDEN HACER?
Crackagen – Anthony and the Johnsons

¿QUÉ TE CAGA?
Yin and Yan the flowerpot man – Love and Rockets

¿TE CONSIDERAS?
Bella Símanær – Björk and Gudmundur Ingólfsson trio

¿SOUNDTRACK DE TU VIDA?
Nicknames ft. Karolina Komstedt de Club 8– Pelle Carlberg

¿QUÉ TE DEPARA EL FUTURO?
Animal Lovers – Pelle Carlberg

¿ALGUN MENSAJE PARA EL MUNDO O ALGUIEN EN ESPECIAL?
Someday - Midaircondo

¿PERFECTA CANCIÓN PARA TERMINAR?
No more shoes – Stephen Malkmus

¿....SEGUNDO CHANCE PARA TERMINAR BIEN?
No way down – Air France


Tomado de la aleatoriedad de la vida misma.

9.1.09

El plan funciona

El campo parecía descansar después de la tormenta y fue entonces que pude reflexionar.

Cuando algún despistado me pregunta sobre lo que busco en alguien nunca sé responder, antes me impresionaba el hecho de no saberlo, me hacía sentir en una especie de desubicación individual e íntima imperdonable. Me he dado cuenta que en realidad poco importan las cualidades y virtudes de la persona que se encuentra a nuestro lado, es nuestra química cerebral la que nos hace disfrutar de su compañía, es decir, nuestra propia predisposición para pasarla bien. Bueno, sí, tiene que haber algo. Cuando tomamos la decisión de tener esa relación especial con alguien parece ser que poco importa el listado subconsciente que tenemos de la pareja perfecta. Además no existe una persona que en realidad pueda encarnar a la pareja prefecta que a veces ideamos. Habiendo zanjado la diferencia entre querer, amar o simplemente desear a alguien; habiendo desechado por segunda vez la noción de construir una relación a larguísimo plazo, uno se va quedando llanamente con uno mismo. Y es reconfortante voltear hacia adentro del saco y ver entre tantas joyas y desperdicios un tanto en favor de las joyas, aunque algunas sean robadas y ajenas.

La perfección es sólo noción, es como dios. La humildad amoldando al ego puede ser un concepto funcional, siempre y cuando la concibamos alejada de los cánones religiosos. Hace ya años en que me hice un planteamiento de lo más interesante: “¿quién quiero ser?, y ¿qué tengo que hacer para llegar a ser la persona que quiero ser?,” los resultados obtenidos a la fecha son.

El primer paso para responder a esa pregunta empezó en saber quién no quiero ser. El segundo paso fue cómo lograr la amabilidad que se busca, la capacidad de escuchar, el control del descontrol. Luego se levanta la lápida del pasado de donde salen las aguas negras que tanto queremos almacenar en vez de bañarnos un rato en ellas y después verlas correr.

Ayer no tenía ganas de salir, estuve a punto de llamarle a la señorita A para decirle que no pasara por mí. Y con toda y mi gigantesca hueva fui, porque ¿para qué ando pidiendo carrito si luego no me quiero pasear? Luego caí en cuenta que estoy rodeándome de gente que me posibilita una serie de reflexiones y ambientes dispares, por igual sustanciosos. Voy a seguir siendo esa persona que entre escuchar u opinar va a optar por escuchar. Esa persona que un día abraza toda la noche en su cama a un completo extraño, sabiendo de antemano que no habrá un futuro para reivindicarse. Esa persona que un día se mete a una casa de gente de clase media baja y observa encantado a las tortugas que tienen en su patio, y ese mismo día sube en elevador al penthouse donde vive gente igualmente sencilla con una bebé que juega con las castañas. Son placeres raros.

Ayer hablamos de cómo uno mismo aprende a controlarse. Sí, a todos se nos van las cabras, pero no todos hemos aprendido el chiflido particular que las hace regresar. Mucho menos nos tomamos la molestia de primero atar a las que se tienen en control para ir por las que andan locas en los riscos y en las cristalerías. Es bien cierto que cuando logramos abatir la desazón y rescatamos a las cabras, juntamos el hato y recobramos la cordura, la paz regresa por sí misma. Es impresionante entender esto, se desgasta uno menos si nos damos a la tarea de meter control que si dejamos al descontrol tomar las riendas.

Y he ahí donde radica la ventaja de cumplir años, la gran ventaja de entender.

Si una persona nunca ha experimentado, por vías meramente personales y hasta íntimas me atrevería a decir, una epifanía que lo deje pasmado y desconcertado, pero por sobre todo maravillado del aprendizaje, será una persona degradada a no tener poder de decisión, no tener eso que ahora parece valer más que el oro, una individualidad espontánea y original.

Por otro lado, no todo es de bajadita y sin frenos, ese reto de poner atención hacia el centro de uno mismo hasta alcanzar ideas propias, ese reto de meter al orden en medio de todo este natural desacuerdo en que existimos, ese poder de decisión para ser la persona que queremos ser; conlleva un esfuerzo que sólo pocos acatan por convencimiento propio. Y ni siquiera todos esos frenos y tornados debajo de nuestra piel nos garantizan un resultado positivo. El hecho de vivir es eso precisamente, entender que no hay logros en esta vida, no hay pedestales a los cuales treparse para permanecer inmaculados por los siglos de los siglos. Está en nuestra naturaleza rebotar. No puedo estar más de acuerdo con la señorita L cuando afirma que mañana puede negar lo que hoy ha afirmado que nunca va a negar. Y el cuento de los santos y de los iluminados que se lo platiquen al que no mastique, al que necesita esos modelos de vida porque por sí mismos serían un animalito que también habla.

¿Qué les puedo ofrecer para motivarlos en este camino? El mini-súper-nirvana en dónde todo está bien. Si tengo dinero, bien; si no tengo dinero, bien. Si tengo amor, bien; si no tengo amor, bien. Si tengo lujos bien; si tengo miserias, bien. Si voy a vivir, bien; si voy a morir, bien. Precisamente ayer continuábamos la plática por estos parajes, cuando caímos en cuenta que no es así. Nada de mini-súper-nirvanas, nada de que todo está bien. Con mucha pena lo tengo que decir, este post sólo servirá para la gente acomodada. Sí, acomodada en el plácido lugar de la solvencia económica o si le quieren llamar de otra forma, la gente con un flujo de efectivo. Las putas necesidades de Abraham Maslow de nuevo.

Se cae el teatro. Aquí a mis pies observo todo el escombro y escucho a uno que otro sobreviviente maldecirme de por vida, como si todo fuera por fin mi culpa. Pero como todo está bien y soy el diablo, una burla que trato de ocultar me recorre la cara. Pero como está bien y soy el dios, rescato a dos o tres de entre los escombros y los tranquilizo contándoles el cuento ese de soltar las cabras y luego ir a por ellas. Al fin de cuentas yo seguiré prefiriendo escuchar siempre antes de abrir la boca, hasta que sea lo contrario y la vuelta y su contrario y la continuidad. Seguiré controlando a mis cabras y a mi flujo de efectivo. Construiré minutos nocturnos con muchos extraños más, hasta que alguno de ellos se empeñe en dejar de ser un extraño conmigo. Estaré atento en seguir siendo esa persona que siempre he querido ser, y cuando momentáneamente lo logre me sentiré invencible; y cuando me pille haciendo lo contrario a lo que hace la persona que siempre he querido ser, espero que se me ocurra un diminuto guiño oculto para conmigo mismo y evaluar inmediatamente la situación para decidir si le sigo o si me detengo.

Mis cabras tienen a su vez cabras en sus interiores que atender. Así que paciencia. Así que buen humor de aquí para adelante. Así que puro sexo y nada de amor o todo el amor y todo el sexo hechos bola en un amasijo que a muchos les produce asco. Así que nada de perfeccionismos. Así que vamos a ver cómo le hacemos para regar un poco más de arte por las calles, como si los museos y galerías estuvieran enfermos y vomitasen todo hacia las calles. Así que a seguir rodeándome de estas personas que parece ser que también existen. A procurarme más revelaciones que me comprometan en esto del desarrollo de mi persona sólo para conmigo mismo.


Tomado de un par de palabras que la señorita L usó ayer y del fabuloso concepto del conmigo mismo.